Un tribunal en Kenia condenó este viernes al líder de una secta cristiana a 200 años de prisión por cargos de asesinato vinculados a la muerte de 190 niños y un adulto en la llamada «masacre de Shakahola», en la que más de 400 personas ayunaron hasta morir para reunirse con Jesucristo.
La jueza Diana Kavedza-Mochache, del Tribunal Superior de la ciudad costera de Mombasa (sureste), anunció la sentencia tras declarar culpable de cargos de asesinato el pasado 19 de octubre al pastor Paul Nthenge Mackenzie, líder de la Good News Internacional Ministries (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas), y 28 coacusados.
La magistrada descartó la pena de muerte, que había solicitado la Fiscalía, y anunció dos sentencias combinadas de 100 años de prisión para Mackenzie, una por cargos de «asesinato por inanición» y otra por cargos de «asesinato por homicidio directo», dos penas que el pastor deberá cumplir «de manera simultánea».
Kavedza-Mochache anunció, asimismo, sentencias individuales para los coacusados, incluyendo penas -en algunos casos combinadas- de entre diez y 160 años de cárcel.
«Los objetivos de la imposición de penas -en particular, la retribución, la reprobación y la disuasión- exigen que el castigo sea percibido por el infractor como una pérdida tangible», aseveró la jueza, al destacar como factor agravante la responsabilidad parental y la vulnerabilidad de las víctimas, que al ser menores dependían de los adultos para obtener comida, agua y protección.
El pasado 19 de octubre, en su fallo leído durante una audiencia de más de ocho horas, Kavedza-Mochache había subrayado que las muertes en Shakahola no se produjeron sólo por ayuno voluntario, sino también, cuando las personas se resistían, con «violencia homicida», mediante asfixia, estrangulación o por traumatismos craneales.
Asimismo, la magistrada acusó entonces al pastor de «malinterpretar de manera deliberada las escrituras» y de invocar pasajes bíblicos para respaldar su «propaganda».
Este viernes, la jueza clasificó 183 de las muertes (incluyendo 182 niños y un adulto) como resultado de inanición y otras ocho, todas de menores, como consecuencia de homicidio directo, mediante estrangulación o traumatismos.
Conmoción nacional
El caso se remonta a mediados de 2023, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes en el bosque de Shakahola (más de 320 hectáreas en el condado de Kilifi, en el sureste) conmocionó al país, después de que Mackenzie incitara y forzara a sus seguidores a someterse a ayunos extremos, hasta la muerte, con la promesa de encontrarse con Jesucristo antes del fin del mundo.
Mackenzie fundó en 2003 la secta y fue detenido por primera vez en 2017, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, antes de ser liberado.
En marzo de 2023, el pastor fue arrestado de nuevo brevemente tras la muerte de dos niños por inanición, pero fue puesto en libertad provisional, antes de ser detenido definitivamente el 14 de abril de ese año, tras el hallazgo de decenas de fosas comunes.
Mackenzie permanece en prisión preventiva junto con 95 coacusados en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa, en el condado de Mombasa, y enfrenta cargos de terrorismo y homicidio involuntario de al menos 238 personas en procesos separados.
El pastor fue imputado también el pasado febrero por la muerte de 52 fieles exhumados el año pasado en los alrededores de la aldea de Kwa Binzaro, situada en la vasta finca boscosa de Chakama, donde también se encuentra Shakahola.






